Me dices que no sabes si te escribo,
me dices que no entiendes mis poemas.
Me dices, me gritas incluso a veces,
que no habitamos en los mismos mundos,
ni miramos las mismas estrellas.
Y aunque no quieras creerme,
aunque sea más fácil culparme que perdonarme,
más fácil pensarme listo que saberme tonto,
a pesar de todo eso,
cuanto tengas dudas,
piensa que siempre eres tú.
Siempre fuiste tú.