Cicatrices

Supongo que todos estamos hechos de cicatrices. Unos más que otros; unas, las cicatrices, más profundas que otras. Supongo que son cosas de la vida. La mayoría de las mías hace tiempo que dejaron de doler, en condiciones normales. Una cuestión de supervivencia: las noches son muy largas, y el dolor a veces se paseaba…

Vida

A veces me cuesta entender la vida. A veces me cuesta consolarte cuando hay intensas turbulencias. Yo, que me había rendido por fin a no esperar nada ni a nadie me encuentro otra vez con ganas de asediar el castillo de tus caderas y proteger el regalo de tu risa de esta puta vida que…

Adiós tristeza

Hoy me asalta la tristeza a estas horas de la mañana en que tú, aún duermes, y yo deambulo por el mundo como un fantasma al que le falta tu sábana. Hoy la tristeza golpea mis murallas («si en un tiempo fuertes, ya desmoronadas, de la carrera de la edad cansadas») y yo me escondo…

He encontrado al amor de mi vida

He encontrado al amor de mi vida, aunque ella aún no lo sabe. Ha sido, cómo no, en ese Madrid soñado. Ella corría por Huertas de la mano de sus amigas, con flores en el pelo y la risa como escudo, la falda al viento. La miré, como siempre, como a todas, pensando: Las chicas…

Del amor en general (y de ti en particular)

Tengo por ahí un par de poemas a medio escribir, que no han podido salir de mi cabeza, o de mi corazón. No estaba el aire propicio para escribir versos, debía de ser, o las musas habían salido de vacaciones. No dejo de pensar en todo. En toda mi vida, en todos mis errores. En…

A ti

La vida no es justa. A veces nos atropella. Nos da miedo. Nos asusta. Las personas, a veces, tampoco somos justas. Puede que haya personas malas, que causen dolor. Todos causamos dolor. También hay personas buenas. Que curan. Y que, a veces, causan dolor. No podemos controlar el futuro. Aunque quizá es importante no dejar…

La chica bisiesta

Esta es la historia de una chica revolucionada que me dijo que cumplía los años un 20 de agosto, que tenía treinta y tantos. Pero debo confesaros que nunca la creí. Porque cuando me cogía la mano y corríamos por Madrid se oían las risas de los niños saltando en los columpios; olía a hiedra…

Valor añadido

La conocí una noche de verano, cómo no, en un concierto de Luis Ramiro, corriendo por las venas de su Madrid de chocolate y rosas. Lejos de ser un movimiento caótico, como todos los que sufrimos los locos inestables, acabó siendo paz en mi guerra, luz en mi tormenta, nana en mi insomnio. Acabó siendo…

Lluvia en soledad

Hoy, por fin, llueve. Esta maldita ciudad se derrama por calles y tejados, con un plomizo gris cielo sobre las cabezas. Hoy llueve sin ti a mi lado. Y no soporto los semáforos ni los telégrafos ni los escaparates ni los paraguas anegados ni las aceras resplandecientes. Porque a la lluvia le faltas tú. Añoro…