Tratado de impaciencia nº11

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Atiborrándome de vídeos de autoayuda, incapaz de centrar mi atención en nada ni en nadie, tratando de darle sentido a todo esto, de suturar la última herida, la del miembro cercenado que aún duele.

Sin ganas de vivir, y todavía soñando contigo, no puedo controlar todas las preguntas que vienen. No sé si mi porqué, si los torcidos motivos que me han traído hasta aquí eran los justos y necesarios, cuánta razón y sinrazón hay ese avión estrellado en el desierto.