Busco una frase
que encienda el día,
que afile tu recuerdo
contra las piedras,
que convierta en cuchillo
esta pena de tres colores.
Y entonces llega el beso.
Cae así, como desganado.
A caballo entre precipicios abismales,
con la lluvia fría en las costuras,
un beso para volver de Moscú,
un beso que sella un armisticio.
Llega un beso y lo cambia todo:
la luz,
el tiempo,
los balcones,
los semáforos que guiñan el ojo a los urbanos.
Cambia tu vestido y tu reloj,
tu mirada perdida me encuentra
y la esperanza
sale en bañador de la playa
y camina,
sensual,
voluptuosa,
para llevarme a tu cama.
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