Sigo
tan perdido como siempre
cuando tú te pierdes.
Sigo
mirando hacia el cielo
esperando el vuelo de tu risa,
o una nube de algodón
donde recostarme contigo.
Y sigo
Sigo peleando
en este combate amañado,
en esta dulce derrota,
en el mundo al revés,
en la ausencia de tu ropa,
de tu paz,
de la certeza de los abrazos perdidos.
Sigo.
Sigo.
Porque sé que estás
al final del camino.