Momentos de honda emoción (para Burttercup)

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Ha caído el blog. En realidad, me lo protegió el Gran Sujeto Lavillano ante el bug de PHP que hacía peligrar el servidor, pero todo vuelve a la normalidad.

Ayer fue un día difícil. Hoy va a ser un día… duro, supongo yo. Ya llevamos una bala esquivada.

Mucho tiempo para pensar, en las noches y en las largas carreteras, a recabar información, a repasar miles y miles de objetos.

Como siempre, saliendo al partido sabiendo que vamos de perdedores, sabiendo que somos los «a priori» débiles, y ya tenemos demasiadas copas en las vitrinas. Todo cuenta, pero seguimos ganando, aunque sólo nos acordemos de la derrota. Partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria.

Saber ganar, Ismael Serrano

Se acercan unos cuantos momentos muy difíciles, aunque creo que también van a ser muy bonitos. Esta infinita introspección, este autoanálisis y esta revisión del cadáver ha sido valiosa. Cometemos errores, y también muchos aciertos. El secreto está en juzgar solamente a uno mismo.

Y aun con todo, los pequeños signos del corazón siguen. Todos los indicios que le hacen a uno levantarse y seguir caminando, seguir pudiendo cerrar los ojos por la noche. Supongo que el polvillo de la esperanza aún no se lo ha llevado el viento. O es que al final, melancolía aparte, sabemos que llegamos a Ítaca, aunque sea por caminos errados.

La música suena: bailemos.

Cállate y baila.

Hoy el parapeto viene de la mano de Ramón Trecet, la mano que nos acaricia desde 40 años en el pasado: Buscad la belleza. Es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo. Y la belleza está en los ojos del que mira, está en muchas, muchas partes.

Vuelvo a Madrid, Ismael Serrano

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