Hola, chica del paraguas rojo. Desde que no me cubres de la lluvia, el mundo se ha hecho demasiado grande, y mi corazón, diminuto.
Hola, chica del paraguas rojo, que escondes en tu bolso pintalabios a fuego. Desde que no me salvas de la lluvia, pierdo autobuses y teléfonos, y juego con las palomas a subirme a las cornisas, creo que por si diviso tu paraguas.
Chica del paraguas rojo: te escribo estas letras porque te busco, aunque la pertinaz sequía impone restricciones: no sé si subes o bajas, si sales o entras, si huyes del sol o todavía buscas bailar en la Gran Vía esquivando el chaparrón. Déjame un mensaje, abre tu paraguas para tapar la luna, cuelga de tu ventana una sombrilla roja, una alfombra arcoíris, riega tus macetas, borra mis lágrimas y cubre mi corazón rojo con tu paraguas rojo, chica del paraguas color rojo esperanza, esquina Plaza España.