Parece que los lunes después de unas vacaciones son más lunes que los lunes habituales, pero de nuevo aquí. Un fin de semana de descanso sin tregua, de kilómetros y recuerdos añejos que han vuelto a hacer sangrar muchas heridas. Las decepciones de cuentan por parejas.
Espero ir retomando el pulso de mi vida, de mi blog, de mi twitter…aunque no quedan ganas. Es una sensación de abandono, de rendir los brazos, inerme. Que luchar no vale la pena (hoy otra muesca más en el mástil de los errores) y ya no sabes qué, quién, cuándo. O es que ya no quiero qué, quién, cuándo.
Hace poco quería cambiar mi vida, buscaba recuperar la ilusión, ser feliz o pelear por algún sueño. Ahora, ni eso. Ahora ya ni espero tu llamada, tu sonrisa, tu cariño.
