Me van a echar de funcionario, por no dar el perfil.
Desde el 11 de noviembre de 2009 soy funcionario del Estado. No śe, al cumplimentar la solicitud, dónde me equivoqué, pero desde que soy funcionario aún trabajo más. Aún le echo más horas que el reloj y aún peleo más por no sé bien qué. Quizá será por este grupo de gente con la que trabajo aquí, que piensa igual de mal que yo.
No es por echarme flores, sino más bien por contradecir a Durán i Lleida, político rico e inteligente, que tantos esfuerzos dedica y ha dedicado a salvarnos a todos de ser políticos, pero ya quisiera yo un congreso de funcionarios pobres, cuyo requisito de acceso fueran los méritos. Yo firmaba ya.
En mi caso, la llegada al funcionariado, mi sub-Ítaca, como la llamé, ha resultado ser más pobre incluso que Ítaca. Esperaba, inocente de mí, que al llegar aquí, al llegar a un puerto seguro desde el que podía partir hacia mi añorada Ítaca verdadera, todo cambiaría; que empezaría a disfrutar del viaje y a vivir un poco para mí. Pero no ha sido así. Sigo aquí, varado es estos Puertos Grises, en esta estación de enlaces sin billete a ninguna parte. Simplemente luchando y manteniendo a los míos, huyendo hacia delante. Pero vacío, sin esperanza personal, sin ni siquiera nunca salir hacia Ítaca.