Ulysses, de Lord Tennyson

Aunque mucho se ha ido, mucho queda, y aunque ya no tengamos esa fuerza que en los días pasados sacudió cielos y tierra, esto que somos, somos: un mismo ardor de heroicos corazones menguado por el tiempo y el destino pero determinado a combatir, a buscar y a encontrar, y a no rendirse.

45 minutos

45 minutos es la duración del último disco de Quique González, Delantera Mítica. También 45 minutos es lo que dura exactamente mi trayecto Segorbe-Valencia (o viceversa). 45 minutos de melancolía, de nostalgia en vena, mientras afuera llueve y nieva y hace frío, no más que en el fondo de mi corazón, de mi alma.

Días de perros

Acabo de reparar mi servidor de discos duros, que ayer murió de forma misteriosa y me ha llevado hasta hoy por la tarde repararlo. Ayer fue un día de infarto. Ayer fue un muy mal día. Uno de esos en los que al final te rindes y dices: que sea lo que Dios quiera. Cuando…

Oyendo a Suzanne Vega

Dejando que la mañana se acabe, sin saber qué dirección tomar. Como no se me pase pronto el resfriado, voy a acabar mal.

Por allá resopla

Tras un breve fin de semana de crisis, hoy el trabajo duro, de zapa, ha conseguido estabilizar el frente. Esta mañana me he levantado a las 6 y cuarto, con el mono de trabajo, para que  a las 9 la clase no fuera un desastre. Esta tarde, haciendo ejercicios y preparando material, ha habido un…

Paul Auster, Ciudad de cristal (La trilogía de Nueva York)

Baudelaire: Il me semble que je serais toujours bien là où je ne suis pas. En otras palabras: me parece que siempre seré feliz allí donde no estoy. O, más directamente: dondequiera que no estoy es donde soy yo mismo. O bien, cogiendo el toro por los cuernos: en cualquier parte fuera del mundo.

¿Qué puedo hacer yo?

Tras estos días inciertos en los que se ha destapado parte de los negocios de los políticos, se me está subiendo la sangre a la cabeza. Yo soy un puto funcionario. He pasado por no sé cuántos exámenes para llegar aquí. Tengo el sueldo congelado desde que el mundo es mundo, y si quiero algún…

Así me siento yo

Tengo una mini-empresa de informática, que creé junto con otros desesperados para protegernos de todos aquellos que me pedían arreglar el ordenador o una web por la cara. Y, pese a todo, me siento así: