Durante mucho, mucho tiempo, soñé con rehacer mi vida. Con volver a casa, instrucciones de Vizzini para casos como éstos. Vivir en Segorbe, trabajar en Valencia. Echar raíces donde nací, dar sentido a toda mi vida alrededor de lo que conocía, alrededor de lugares y caras y actitudes que me habían acompañado toda mi vida. Una vida de pueblo, una sociedad tranquila y acotada. Ser alguien en algún sitio.
Lo logré. No sé cuánto pagué, ni quiero pensarlo, no quiero hacer arqueo. Cumplí ese sueño, alcancé esa meta no sin esfuerzo.
Ahora, maldición de maldiciones, condena de condenas, deseo vivir lejos de aquí, sin nada que me recuerde a nada ni a nadie. Una sociedad compleja, enorme, en la que me acoja al anonimato. Irme a otro lugar, otro país, otro tiempo.
Maldigo mis sueños cumplidos.