Hilo de seda

en
Ahora que estoy peor, Los Secretos
En el anverso de mi corazón
llevo las ciudades que vivimos;
las tardes de verano frente al mar
y los inviernos con la nieve en la ventana.

Llevo en esa parte
las carreras por Madrid cogidos de la mano,
tus letras en mi espalda,
tu risa en mis oídos
y esa manera que tienes
de decirme "te quiero"
cuando el mundo llama a mis puertas.

Llevo grabado a sangre,
la que corre por mis venas,
la sombra de tu pelo,
los bailes en silencio,
la música del alma,
la certeza de que un día
seremos gigantes.

El anverso de mi corazón
tiene la poesía
clavada a beso limpio,
a tumba abierta,
a pesar de la Fortuna y los hados
y esa maldición gitana que me persigue,
justo
exactamente
como hacías tú
para llevarme a tu lado.

Al reverso de mi corazón,
como la luna,
no llega la luz de tu sol.
Como la luna, surcado de cráteres,
de cicatrices terribles
que nadie nunca ve,
que tan sólo adivinan
quienes te miran con dolor.

El reverso es una cárcel de monstruos,
una sentina de dolor corrompido,
una letanía de historias no contadas,
de muertos incorrectos,
de silencios que esconden huracanes,
de heridas tan profundas,
desconocidas,
ignotas
que levantan cordilleras infranqueables
para que la muerte
no se junte con la vida.

El reverso es la hoja del hacha
con la que rueda mi cabeza
con los ojos fijos
en la luna que cuelga en el cielo.