A vuelta de nada, a vuelta de todo

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Me he decidido escribir más. Quizá como válvula de escape, nunca como una trampa para cazar incautas ni para gritar al mundo lo mal que estoy. Por eso este blog está cerrado hasta que todo vuelva a donde debe estar. Porque sí: estoy muy muy jodido.

Nada ha salido como esperaba. Por primera vez en muchos años, estoy volviendo a las películas míticas para mantenerme a flote. Mirando vídeos de internet, viajando en AVE del cielo al infierno, sin dormir por las noches, apoyándome en un amigo que necesita más apoyo que no, y revisando miles y miles de cosas. Ahora todo está cobrando sentido, y todas las sospechas aparecen reveladas tan claramente que no sé cómo no pude darme cuenta.

O quizá sí que me la di. La cabeza me avisaba, el cuerpo lanzó sus señales de alarma y el corazón siguió impertérrito hacia la destrucción.

Ahora todo ha encajado en donde debía estar, a un precio y dolor que me impide pensar, sentir, dormir y comer. Ahora ha llegado el momento de la razón, de reconstruir, de intentar cerrar esa herida que nos ha matado definitivamente. Qué pena, qué inmensa pena.

Hay que centrarse de nuevo en lo que dejamos tan de lado, y a final de año pasaremos cuenta: todo ha cambiado demasiado para saber que ya no queda ningún lugar a dónde ir. Ya no hay nadie.