Mañana comienza de nuevo la rutina. Termina un mes de ruido y truenos, que debía culminar mañana con una dimisión y un reset hardware, pero no va a ser. Mala suerte esto de mantener las palabras y no tomar las decisiones que el corazón (y la cabeza) aconsejan.
Empezar de cero.
Antes de volver a asirme a la rutina y a los pocos que siempre estuvieron ahí, me ha dado por revisar el Facebook y ver la infinita falsedad que nos rodea; cuánto necio, cuánto egoísta, cuánto incompetente, cuánto malvado y cuánto falso. No debo permanecer más en este campo de batalla indigno. Cuánto más tiempo esté en él, más sucio saldrá mi corazón.
Abandonar caminos repletos de traidores e indignidad no es cobardía sino coherencia. La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.
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