Quemando cromo

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En una semana estoy dejando de ser yo. No tengo tiempo para ocuparme de mí, algo que ya me ocurría antes de esta aventura equinoccial. Ya no amo, duermo, deseo, anhelo… Sólo pienso, calculo, trazo, hablo. Muy triste.

Menos mal que aún sigo creyendo en lo que hago y haciendo lo que creo. Mientras eso no cambie, no saltará ninguna alarma. Pero me preocupa esa parte de mí que os había cautivado, la parte que aún tenía la esperanza de huir, de ser feliz, de que éramos posibles. Ahora soy un despojo. No tengo tiempo para la poesía, que fue un arma cargada de futuro que se me disparó el corazón, a bocajarro, mortal de necesidad.

A veces me doy miedo, muchas de ella lástima. Pero sigo en marcha. Aunque ya no sueño contigo, me aferro al recuerdo de que un día lo hice y, a mí manera, era feliz.

2015-01-29 17.07.37

Un comentario Añadir valoración

  1. HADA dice:

    Sabes???……en ocasiones soy incapaz de dialogar con mi corazón…..y me obsesiona el fracaso de no acomodarme a mi nueva realidad….. cuando uno se exige demasiado……siempre asaltan un montón de incógnitas, un montón de alarmas……son eco en la mente….. y el tiempo te consume…. se abren caminos…….tal vez uno para quedarte como estas y el otro para buscar una coartada que te mantenga vivo……….pero siempre hay que estirar los sueños para intentar hacerlos reales……..
    Bss..

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