El título es lo primero que se me viene a la mente, y no tiene ningún sentido, aunque podemos buscárselo si hiciese falta.
Se acaba la semana, mi cara es un poema compuesto por el hastío, el agotamiento, la defección, la traición, el abandono y dos versos de desesperación bien medidos. La noche no ha ayudado demasiado, y el augurio del fin de semana es, más que insuficiente, totalmente derrotista. Quedan batallas incontables en esta guerra.
Hoy mi día acabará tarde y mal. Mi fin de semana será una continuación del perpetuo desahucio emocional en el que vivo. Tengo todo mi ser abandonado, simplemente ocupado en achicar agua y en sobrevivir, andanada tras andanada.
Y es lo que tiene llevar un par de semanas sin poder pensar en mí: que cuando el insomnio me asalta, ya no sé qué hacer. Ya no puedo soñar artificialmente la vida que deseo, porque ya no sé ni lo que quiero. La realidad tirana se impone en todos los frentes y ahora sólo doy batalla. Espero que venga el tiempo de olvidar, de recrearme en la vista de los rascacielos desde la ventana del hotel, en desear escribirte en la espalda «fui yo». Pero ahora no puedo, ni imaginarme ni imaginarte ni imaginarnos. Espero que esto sea sólo pasajero, un mero gatillazo del alma hasta que vuelva a poder escribirte poesía.
Dos tickets, seis tequilas, un hotel y el futuro por escribir. No pido más. No pido menos.
………hay momentos en los que es necesario echar el freno…….tomar aire ……………respirar….tomar tu tiempo………..para llegar a esos ………….dos tickets, seis tequilas, un hotel y el futuro por escribir. ………………..realmente no pides mucho.