Esas certezas

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Son malos tiempos para la rebelión. Por tanto, hay una extraña lucidez en la desesperación que, pese al hundimiento generalizado, de una manera neblinosa, lucidez que acaba por ver todo con inefable claridad. Es en esos momentos cuando te asaltan las certezas de que todo está perdido, de que nadie vale la pena, de que la resistencia es inútil.

Por mucho que el corazón pretenda ahuyentar esos fantasmas, la cabeza sigue haciendo su trabajo de manera despiadadamente impecable.

suicidio

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