Y justo entonces

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Y justo entonces cuando crees que alguien no te podía decepcionar más, le da una vuelta de tuerca y te saca otra lágrima. Tengo que aprender que todo el mundo hiere, que todo el mundo decepciona. Que lo mejor sigue siendo no creer en nadie, ni siquiera en uno mismo. Y así irse desvaneciendo poco a poco, como un susurro.

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