… que te acercas peligrosamente a la rendición. Que todo pesa, que nada vale la pena. Que te inyectas en vena toda la discografía de Los Secretos, Quique González, Rebeca Jiménez y otros melancólicos. Que te das cuenta de que nadie vale nada.
Lanzas tu SOS y nadie acude a los restos del naufragio, ni amigos ni enemigos. Que estás solo; que nada ni nadie vale la pena.
Hay días que lo mejor es olvidar.