Tres canciones

P.D.: No sé contar, ya lo veis. Feliz mala vida, muchachos.

Abandono el número mágico

Mañana, 6 de diciembre, cumplo 43 años. Uno más y uno menos. Un año para olvidar, o quizás no. Quizá los años de la vida malos son los únicos que nos enseñan algo. Personalmente este año he perdido mucho, he aprendido mucho, he llorado mucho. No se cerraron las heridas del pasado: todo lo contrario….

Telemedicina 2011

A veces hay pequeñas cosas que te reconcilian con el mundo, con la vida. Que te hacen conservar un poco de esperanza escondida en el fondo del corazón, del alma, de donde sea. Esta gente son un poco de esperanza.

Demasiado tarde…

Sí, siempre fue demasiado tarde, pero mejor no mirar atrás, mejor huir, aunque no queden islas para naufragar.

1000 pasos adelante, 999 pasos atrás

Escuchando a Quique González, echando el resto en mi trabajo y abrumado por todo lo que me rodea, parece que me he olvidado de este blog, aunque no es así. El otro día tenía una entrada acerca de la vida pensada y meditada, pero no tuve tiempo y a estas alturas está olvidada. ¡Qué lástima!…

Y es que a veces me da por acordarme

Ayer estuve visitando con mis alumnos el nuevo hospital de La Fe. Aparte de lo impresionante del edificio y las instalaciones y la buena voluntad de los que trabajan allí y la mala baba de los políticos, siempre que salgo de mi pequeño mundo, de mi pueblo, y me voy a esos grandes sitios, me…

La leche

Superado por la situación, aguantando el tirón y dando lo mejor de mí mismo, cómo siempre que me pongo a prueba. Luchando por lo que creo, por quien creo, en. quien creo. Una de las pocas normas que aún sirven para andar en esta oscuridad, en esta selva…

Tiempos extraños

Parece mentira cómocambian los tiempos, la vida. Cómo cualquier detalle, por nimio e insustancial que parezca, dispara los recuerdos y te dan la noche (ayer fue la compra en makro). Así que todo cam,bia, y lo que hace unos meses era una realidad ahora es un sueño que se aleja, dejando mal sabor de boca,…

Como Mecano

Toda la noche sin dormir