Sí, estuve allí y, como diría Rajoy, estuve como había que estar.
A dos metros bajo tierra
Días de esos en los que nada ni nadie puede salvarme sino yo. Con ganas de cerrar y largarme y ser feliz lejos de todo y de todos.
Espada tengo, lo demás Dios lo remedie
Y pese a todo y a todos, me sigo acordando y sigo soñando y sigue la tristeza engrasando esta maquinaria. Tirando del «Manual para Hundimientos Geneneralizados», limpio la trinchera y aplico el protocolo para sacar mierda hasta alcanzar el nivel tolerable, y poder esperar un poco a que amaine el vendaval. Quién me lo iba…
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Ya no sé si es que estoy triste o es que me acuerdo, y es que a veces los recuerdos vuelven y me asaltan y no puedo demasiado con ellos. Todo fue un sueño, qué lástima. He comprobado estos días, en medio de la vorágine y del caos, la mezquindad de quienes tienen poder, de…
Soy del color de tu porvenir
me dijo el hombre del traje gris. No eres mi tipo, le contesté, y aquella tarde aprendí a correr.
Post Scriptum
Se llamaba Anna Wisniewska. Nada más. Nunca crucé una palabra.con ella. Así fue. No pude perderme en la traducción.