Necesito confesión

Bien es sabido por mi legión de seguidores que necesito confesión. De un tiempo a esta parte (tiempo, por otra parte, casi inmemorial) se acumula en mi alma tal nube negra que los días son pesados vagones que arrastro por una vía muerta. Así que necesito una mujer (de belleza y lealtad incomparables). Sí, lo…

Sabina

Este adiós no maquilla un hasta luego, este nunca no esconde un ojalá, estas cenizas no juegan con fuego, este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré, ahórrate el acuse de recibo, estas vísperas son las de después. A este ruido tan huérfano de padre no…

Esperando a Vizzini

Estoy esperando a Vizzini. Dijo que volviera a donde todo empezó. Y eso hice. Aquí estoy, y aquí me voy a quedar. No me moveré. Sigo anclado en la estación. Supongo que espero tu tren, o quizás es algún tren o ningún tren. Pasaba en un rato pero, desde entonces, los gorriones han anidado en…

Porque hay momentos buenos

Quizá sólo por eso no tiramos todo por la borda cuando la travesía ha perdido el sentido, se acaban las provisiones y no el mar infinito que no lleva a ninguna parte. Quizá navego en círculos en torno al remolino del fin del mundo, y espero futilmente avozorar tierra.

¿Hasta el lunes?

Tengo fiesta laboral, que no mental, hasta el lunes que viene. Supongo que volveré antes, si el ébola no acaba con todos. Yo me voy a casa, principalmente a dormir, a leer y a escribir (pero dudo que mi escritura sea creativa; más bien obligatoria). Hay días en los que uno se levanta más triste…

Mi historia que fue y es

Mi historia sigue siendo terriblemente parecida, al menos en mi interior, pese a tanta lucha, tanto esfuerzo y tantas cosas que salieron bien. Incapaz de verlo, me sigue hundiendo aquello en lo fracasé.

10 años del blog (y yo sin enterarme)

Se me pasó, y resulta que el 14 de septiembre este blog cumplió 10 años. Bien es cierto que intenté hacer blogs cuando éstos no existían, y ya en 1997 traté de llevar un diario (en HTML), que mal continué a principios de 2004. Pero el 14 de septiembre de 2004 me subí al carro…

Cuando no duela

Solemos perdernos en el ruido que hacen los sueños al romperse, los corazones al quebrarse. Y a base de ilusiones marchitas escapamos donde la pena no alcance, donde tu indiferencia, tu desdén, casi tu egoísmo o tu insolencia no lastime más este raído corazón. Cada vez espero menos, menos sol y menos lluvia y menos…

Nunca hay paz

Hoy no ha sido un mal día, simplemente he salido a correr. No dejo de plantearme preguntas, todas ellas siempre sin respuesta. No dejo de ver algunas fotos, de esperar lo desesperante. Tendré que volver a escribir poesía.