Poema a modo de disculpa

Al final del infierno, a mano izquierda según se entra guardo en una caja todos los desaires y los recuerdos que me fuiste brindando durante tantos años y tan pocas noches. También al fondo del infierno, justo entre dos lagos de azufre, tengo maniatado al mi corazón junto con dos lunas y una reina de…

Hoy no

Un poco muerto. Acabo de llegar a las 10 de la noche a casa, y no me quedan fuerzas. De alguna manera tendré que olvidarte, me faltan las fuerzas, no es fácil,  ya sabes.

De Oriente al encorvado Oeste

Ayer terminé de leer «Así empieza lo malo» (y lo peor queda atrás), de Javier Marías. Sé que no soy imparcial: Don Javier Marías, que es todo un caballero, merece y tendrá toda mi admiración y respeto escriba lo que escriba. Me encantas sus interminables frase, repletas de digresiones y dilaciones, que no terminan de…

Dos tickets

Sigo teniendo dos tickets para ir a ver a Andrés Suárez. Sigo teniendo la certeza de que nada irá bien, de que la persona inadecuada esta vez soy yo.

No me pidas ilusión

A estas alturas de la vida me quedan pocas cosas. Básicamente me queda oficio y tablas, un manual de funcionamiento falible y la certeza de que sólo tengo una manera de hacer las cosas. La ilusión se me fue perdiendo, ya no sé si a borbotones, a lágrimas o como un suspiro, pero se acabó…

Un camino sin corazón

Nunca he leído «The teachings of Don Juan«, aunque debe de ser muy del estilo de Coelho. No obstante, ese párrafo acerca de los caminos sin corazón me llegó muy adentro, allá por el 92. Siempre he querido andar un camino con corazón, y demasiadas veces lo he hecho con la cabeza. Es bastante más…

Sólo quería

Yo sólo quería rendirme a tus brazos, rendirme entre tus brazos. Quería que el mundo se quedase fuera, que no le abrieras la puerta mientras yo dormía en tus sábanas o lloraba o sanaba heridas (que son muchas). Sólo quería colgarme en tu risa y viajar por tu vida, visitando tus rincones y ventanas y…

Hoy no estoy

Hoy me toca estar como alumno, en el Plan de Autoprotección del lugar en el que trabajo. Me obligan a perder (en gran parte) la mañana, pero son cosas del cargo. O sea, que no vengo con la mejor de las actitudes. Tras una semana maldita en todos los planos, el viernes se estropea por…

Muchas clases

Demasiadas horas de clase, reuniones poco productivas y marrones varios. Hoy no llego a nada. P.S.: Llego a casa a las 22:15h, tras un día aciago. Y ahora no va nada, y la poesía que quería escribir se ha perdido porque mi servidor no va.

Estoy cansado

Estoy muy cansado. Todas las mañanas, cuando suena el despertador, se me cae el mundo encima. Pese a llevar en duermevela desde las 5 de la mañana, lo único que me apetece es quedarme en la cama. Impedir que el mundo entre en mi habitación a reclamarme las deudas, mientras me escondo entre las sábanas….