Un lujo

Es, sinceramente, un placer y un honor teneros a vosotros leyendo ésta mi bitácora. Lo digo de todo corazón. A algunos os conozco, por vuestras letras, por vuestro incansable ánimo e infatigable corazón. A otros no os conozco, pero las visitas suben en las estadísticas y sospecho que estáis ahí. Mil gracias. Gracias por estar…

Fin de una etapa

Posiblemente hoy, a esta hora, en este breve momento en que no estás, a las 15:30 horas de este día, nada volverá a ser lo mismo (¿Cómo será, veleidosa Fortuna? A ti me encomiendo).

Llamada de emergencia

La semana interminable se arrastra, y el fin de semana ha pasado como un suspiro, sin pena ni gloria. Espero ser tan duro como presumo, porque se me está echando todo encima y no queda nada que me sostenga, hasta perdí la esperanza de encontrarte al doblar una esquina o una llamada perdida en el…

Pido la paz y la palabra

Le robo el título a Blas de Otero, alguien a quien hace tiempo perdí. Estos días estoy bastante perdido, bastante superado por toda la situación que me rodea, y me siento muy, muy vacío. Ya no queda ni rastro de la rabia, de las ganas de salvarme y ser feliz. Ahora sólo queda resolución para…

Decir que no

En estos momentos debo empezar a decir que no. Ya no llego, ya no tengo control sobre mi vida ni sobre mis actos. La situación está marcando sus tiempos, y yo na no puedo controlarlos. Ahora sólo quiero dormir y olvidar, olvidar y dormir. Ya no me apetece nada ni nadie. Es, quizá, lo que…

Hola, tristeza

Empiezo a sentir mucha pena. Estos días no son para mí todo lo agradables que debieran serlo. El vacío se va adueñando cada día de más y más estancias en esta «casa tomada«, porque cada vez siento en el fondo de mis entradas que «ahora ya fue«, que intuyendo el asedio al que me voy…

Family man

No destroces lo mejor de tu vida tan sólo porque no tienes claro quién eres

Un septiembre, un enero

A ti te regalaron un septiembre. A mí una vez me regalaron un enero, pero al sacarlo de su envoltorio me encontré con un invierno que dura ya varios años.

Cartografía inacabada

Tenía más cicatrices en el cuerpo que el alma. Por las noches, en su cama, levantaba la improbable cartografía que dibujaban las suturas, con su promisoria ruta violácea, hasta el hueco de su almohada. Con la luz apagada leía el braille de su piel, mientras preguntaba qué escondían las bellas cicatrices de su alma, costurones…

¿Me pasa a mí sólo?

No sé si os pasa a vosotros: siempre tengo una avalancha de cosas pendientes, de tareas por realizar. Muchas de ellas, además, son compromisos sociales, apuestas personales, ayuda que me piden a la que no sé decir que no. Y cuesta mucho llevar el tajo limpio (expresión bastante peculiar de mi tierra, no intentéis entenderla…