y llamadme Ismael. No ha llegado a sonar el despertador. Entra una luz tamizada, dispersa, macilenta por entre las cortinas. Suena sordo, amortiguado, el tráfico de la calle, la urgencia de las ambulancias y la policía tejiendo sus circuitos. Te veo durmiendo, dormida a mi lado, tu pelo y tus curvas dibujando ese jeroglífico que…
Categoría: Sin ti a mi lado
Miradas que no valen nada
Recuerdo la última mirada del adiós por la que aposté un penique. Obviamente lo perdí, porque no estoy a tu lado; aquella mirada no valía el tiempo que perdí, la esperanza que vertí en el pozo de tu memoria. Pero no está el tiempo propicio para recordar agravios o universos posibles en los que tú…
Feliz algo
Y así me viene a la cabeza el «Beatus ille», pero no. Una tarde menos para añorarte, una tarde escuchando a los viejos amigos que me hacen sentirme un poco mejor sin ti, un poco peor sin verte ni saber de ti, sin escuchar tu risa o sentir tu respiración acezante en mi oído, en…
Cuando la conocí
Cuando la conocí (cuando te conocí) me enamoré de su risa; me dije: con esa mujer todo será alegría, besos, risas, paz y un punto de locura, que tanta falta me hace. Dije «cuando la conocí» («cuando te conocí»), pero realmente aquel momento, aquel flechazo no fue sino el principio del fin. Porque luego la…
Para vivir
Me gustas porque te abrazo y me curas. Y no te das cuenta. No te das cuenta de que me matas cuando me abrazas porque no te das cuenta, quizá sea que no te importa, no te das cuenta de que necesito de tus abrazos para curarme, para dormirme, para quererte. Para vivir.
No sé si se acuerda
Un mes de vacaciones, un mes de indolencia, un mes de dolce far niente que va agotando su tiempo, va perdiendo su fuerza y, con ella, la esperanza. Un mes de desconexión, de recordar heridas, de sacarle el polvo a los sueños y de redactar cartas de rendición. Un mes de desear soledad y música,…
Esto de echarte de menos va a poder conmigo
Esta vez he caído bastante más hondo que otras veces. Tras mi última caída en la lona, casi noqueado, me he levantado con el alma anestesiada, dispuesto a reventarles las asaduras al mundo y a cualquier malnacido que se me cruce en el camino. Tan anestesiado que ya no te quiero, que ya no me…
Una sorpresa
Con la guerra sobre la espalda, con toda la decepción que cabía en mis alforjas emprendí la marcha. Tanta decepción, tan onerosa carga ajena y tan vacío por dentro; tanto que el viento silba en aristas que dejaron las cicatrices, las puñaladas. Vacío de amor, de deseo, de esperanza; tratando de detener la avalancha, de…