Lamentablemente. No hay novedad, señora Baronesa.
Categoría: personal
Todo cambia
Reuníos en corro Allá donde vaguéis Y admitid que las aguas Han crecido a vuestro alrededor Y aceptad que pronto Estaréis calados hasta los huesos Si vuestro tiempo es algo que vale la pena conservar Entonces mejor que empecéis a nadar U os hundiréis como una piedra Porque los tiempos están cambiando Vamos, escritores y…
Nivel de melancolía: 9 sobre 10 Preparando protocolo de seguridad.
Para ti
Al vuelo, Quique González Si no tuviera roto el corazón, si no tuviese el corazón desvencijado como lo tengo podría amarte como una vez fui capaz de amar, como nunca te han amado; podrías ver cómo fui, cómo era, con todo lo que fui, con todo lo que tuve; si no tuviera roto el corazón….
Meditaciones (de Severino el Sordo)
Estoy en la universidad hermana, o hermanastra, según se mire. Esperando, con el día cargado de trabajo y me encuentro con media hora libre, o gratis, en la que poder pensar o escribir. Me doy cuenta de que empecé a creer en mí mismo demasiado tarde, ése ha sido mi único error en esta vida….
Minusvalía del 99,9%
Después de esta tarde me he empezado a dar cuenta de que estoy mucho peor de lo que imaginaba. Que mi corazón está roto, destrozado, que soy un minusválido sentimental. Que mi corazón es una zona cero, destruida, yerma. Sin posibilidad de reconstrucción. Esta tarde, subiendo a casa, «A contrapelo 2011» sonaba como el mejor…
El hombre tranquilo
Nivel de melancolía: 8 de 10 en la escala rafoidea.
¿Sabéis qué?
Hace tiempo me ofrecí huir un fin de semana con alguien a llorar lejos de aquí, y creé un dirección de email ex profeso para el caso. Me quejé de que nadie escribió nunca nada. Y ahora, un año después, me doy cuenta de que escribí mal la dirección de correo. Igual no me escribió…
Hombres de honor
A propósito del artículo de Reverte de esta semana, empecé a darle vueltas acerca de cómo ha cambiado la sociedad. Quizá también de cómo he cambiado yo, desde la inocencia de la infancia al cinismo de la ¿madurez?. Añoro cuando el mundo se reducía a botarates y a hombres «como Dios manda». Allá donde fueras…