No sé si por convención o por convicción, pero todavía aguanto. Aunque los días son duros y las noches largas, y la tristeza está ahora de algarada, arriba y abajo por mi vida desmantelada y yerma. No lo śe, porque ya no llegan mensajeros de ninguna parte, pero no debe quedar nadie vivo. No queda…
Categoría: derrota
Demasiadas veces
Esta semana voy loco, con demasiadas preocupaciones, demasiado trabajo y tan pocas ganas. Siento que no llego a todo y, principalmente en mi departamento, la cosa empieza a preocuparme porque no funciona como me gustaría, como creo que debe funcionar cualquier cosa pública. Hoy llevo todo el día con un nudo en el estómago de…
Días algo extraños
En plena guerra nacional, en pleno rescate y en plena eurocopa, a veces uno se encuentra con una realidad vital que es peor de lo que esperaba. Me ha costado mucho darme cuenta de los errores cometidos. Darme cuenta de lo que ciego que estuve, del dolor que causé. De la añoranza, de la esperanza…
Receta
Dos cucharadas de esperanza Un vaso de zumo de sueños Un alma perdida en envoltorio delicado Dos gotas de la fuente de Leteo Una copa de aguardiente añejo Janx Una rodaja de limón Una botella de Lagavulin 16 Receta: tirar todo al fregadero menos el Lagavulin. beberse el Lagavulin y esperar el final en…
No hay manera
Siempre aceptando nuevos retos, siempre poniéndome a prueba una vez más. Quizá por eso, por la presión, tengo algo de ilusión por todo. Por luchar, por pelear, por recuperar algo de tiempo perdido y por hacer algo bueno, algo por alguien. Aunque en el fondo lo haga por mí sólo, para demostrarme que puedo y…
Cuando vuelva la marea
Y qué mal, cuando tu alma espera y desespera, y añora los sueños y la esperanza perdida. Y llora por no soñar y duele todo lo que no nunca fue y no pudo haber sido.
Tu recuerdo y yo
Sé que me repito, pero a veces mi corazón no atiende a razones, ni siquiera a la razón.
Últmo día de clase
Todo se acaba, y por este año ya está bien. Al menos terminan mis clases, aunque me quedan un rosario de exámenes de los que dar buena cuenta. Y me centraré en los mil marrones que cuelgan ahora de mí, y en los que vendrán. Hoy, no sé por qué, es un muy mal día….
¿por qué los viernes son tan malos?
Quizá es porque, en la soledad, la melancolía sale a pasar por el despacho, con esta luz moribunda que el sol se empeña en estropear. Porque pasas recuento de la bilis y la semana y el olvido, porque decides seguir adelante con todo cuando ya no quedan razones. Porque te acuerdas de todos tus errores…