Saturday morning

Se acaban las vacaciones. El vino del Gargallo (líquido de frenos para tanques en estado puro) y Suzanne Vega (Caspar Hausers’ Song) han disparado cien mil recuerdos, cien mil deseos de volver a huír, quizá ya por última vez. Dos cartuchos en el bolsillo de la chaqueta y la hostia de zombies acechando. En fin,…

Miedo

Hacía mucho tiempo que no lo sentía. No está tan mal. Y pese a todo sigue el vacío, la desazón, la tristeza. Las mil preguntas sin respuesta y la cobardía. El ansia de sueños, de música y café y Lagavulin en un hotel de Berlín, una habitación oscura iluminada por una televisión en silencio. Mientras…

¿Tiempo de qué?

Un viernes para enmarcar, para no olvidar nunca. Un sábado largo y agridulce. Un domingo de Ramos insulso, con campanas y badajo, sin esperanza de salir a correr, mi dosis de huida habitual y redentora. Más vencido que nunca, es el comienzo de una nueva vida. Eso, o tomarme una pastilla para no soñar.

Dos kilómetros de paciencia

Con pocos nubarrones a la vista (aunque muy gordos), encaro la cuesta abajo de este curso, que es lo que marca mis días, noches y desesperanzas. Sin motivo alguno (o quizá con demasiados motivos, ya no tengo nada claro) ésta es una de las épocas más grises de mi vida. Sin motivos personales para seguir…

Esperando el fin

¿Te apuntas? Si quieres, pedimos a Sabina que nos nombre.

Me ha faltado un café

Decía  Bilbo Bolsón que es muy peligroso cruzar la puerta; en la puerta nace un camino que no sabes dónde te llevará. Así que cada vez que sales por la puerta la vida puede salir a tu encuentro. O como cuenta Cortázar, en el inicio de sus cronopios y sus famas. Pero la mochila pesa,…

Haciendo agua

Pues sí; esperando a que escampe, esta situación que acabará con un poco de suerte el viernes, aunque no hay tregua. Da miedo mirar mi agenda, da miedo pensar. Mejor beber y olvidar, aunque ni de eso, ni de soñar siquiera, quedan ganas.

45 minutos

45 minutos es la duración del último disco de Quique González, Delantera Mítica. También 45 minutos es lo que dura exactamente mi trayecto Segorbe-Valencia (o viceversa). 45 minutos de melancolía, de nostalgia en vena, mientras afuera llueve y nieva y hace frío, no más que en el fondo de mi corazón, de mi alma.

Días de perros

Acabo de reparar mi servidor de discos duros, que ayer murió de forma misteriosa y me ha llevado hasta hoy por la tarde repararlo. Ayer fue un día de infarto. Ayer fue un muy mal día. Uno de esos en los que al final te rindes y dices: que sea lo que Dios quiera. Cuando…