Con ganas de quererte

Con ganas de quererte. Pero no me salen, o no las tengo, o se ha gastado la piedra de mi mechero y mis chispas no relumbran como antes. Hago lo imposible por quererte: leo libros, oigo a los clásicos, remuevo los escombros de mi vida a ver si encuentro tus señas o tus cartas o…

Tormenta

O mejor decir tormento. Me pillo vacaciones del blog. Nos vemos para el 15 de septiembre. Ahora mismo los perros ladran y creo que hay indios afuera.

Qué distinto es mi dolor a tu «te echaré de menos»

Leer a Feynman es muy peligroso. Más que nada porque te enseña que en la vida tienes que hacer lo correcto, no lo que esperan de ti. Sólo así se podrá dormir por la noche. Hacía lo que creía, creía en lo que hacía. Aprendió a ser él mismo. Además, contaba con la ventaja de…

Aunque perdamos la esperanza

no perderemos las ganas de luchar. (Contiene spoilers, es decir, que te chafará alguna película)

60 razones

Demasiadas ya. Todas y cada una de ellas ya justifican, por sí solas, la decisión. En cierta manera el posponer lo inevitable, caminar en callejones sin salida sin saber cuándo vas a dar la vuelta. Quizá mañana sea tarde, quizá mañana el abismo sea infranqueable, la distancia insalvable, las heridas mortales. No digo que no…

Asomado al abismo

Abrazado a la tristeza. Deseando volver a verte y olvidarme de todo. Que estaré bien, aunque olvidarte me cueste la vida. Moviendo las fichas para la última jugada. De vuelvo añorando Madrid hasta el infinito, y tu silueta a contraluz en sus calles mojadas.

Ocho puntos de sutura

Siempre acaban volviendo tus ojos a provocar nuevos destrozos, a enseñarme todos los trenes que no podré tomar. Siempre acaban volviendo tus ojos para abrocharme a la impaciencia como dos botones oscuros. Pero vuelven también tus ojos como dos disparos contra la soledad, para cruzarme por dentro y salir de nuevo en estampida, Siempre acaban…

Seré la excepción

Mi dolor no lo cura el tiempo. No estoy loco, estoy reloco por vos. No estoy cuerdo, es el recuerdo de tu voz. Y poco queda más que decir. Hoy el día ha sido eterno, y al final, por primera vez en mucho tiempo, casi desfallezco, con un agotamiento extremo y unos miembros que se…

¿Y si…?

Mucho que pensar. Desenfocado, buscándote para que me salves, queriendo saber quién eres, preparando el sitio de Troya. Nada tiene sentido, y me faltas tú sobre la cama.

Creételo,

no hay Dios que me cure de ti.