Seda y hierro

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Ya estoy aquí, con mi agua con gas y medio chupito de Glenfiddich 15 años (cortesía de Agustín). Mi reserva de Cardhu cayó en combate de forma bastarda, pero estos son los tiempos que nos son dados. Sigue Quique González, y resulta curioso que hoy Reverte se ocupe en su columna de sus mujeres competentes particulares. A su manera, a la mía, coincido con él. Cada uno busca su seda y hierro y particular, y yo sigo en mi esfuerzo de ser un tío competente. Feo, fuerte y formal. Pero estoy tan perdido como el principito.

Seda y hierro, Antonio Vega

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