Y por fin es viernes

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Acaba una semana tremenda. De trabajo y de decepciones. Todo falla a mi alrededor, todo es dulcemente caótico, todo está deliciosamente mal: he llegado a un punto en el que me da un poco igual, sigo viviendo al día, sin pensar en lo que hay para mañana. Estoy un poco de vuelta de todo.

Y hoy, bajando a trabajar (45 minutos en soledad pensando) he decidido dedicarme un poco a toda esa gente buena que hay en mi vida, y pasar un poco de quienes me asfixian, me agotan, me decepcionan, me ahogan… no sé si consciente o inconscientemente. Pero me roban mucha paz, mucha calma, mucha energía. Y voy a empezar a pasar de ellos un poco, y a centrarme en esa gente que está a mi lado sin pedir nada a cambio. Os debo mucho y, en días como éste, me acuerdo de vosotros.

A los demás:

«No soy como tú
Te deseo el bien
Pero lejos
No te olvidaré.

No llames y vuelvas.
No vuelvas y llames.

Adiós, amor,
No vuelvas a tocarme la piel, amor,
No vuelvas a tocarme la piel.«

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