En noches como ésta,
cuando la tristeza y el alcohol
derriban las últimas defensas,
te recuerdo y te añoro
como si te hubiera tenido.
En noches como ésta,
cuando mi corazón se rinde
y te llama y desfallece,
es cuando quisiera tenerte
para escribir en tu espalda «vuelve».
Y en noches como ésta,
o mejor, como aquélla,
cuando no te dije que te amaba,
sólo puedo decirte que te espero,
que los días sin ti son menos días y más noches,
y que las noches sin ti son condenas
mientras tus manos no suben por mi pecho.
