Sin poder dormir

Pensando en qué hacer estas navidades para dar las gracias a un puñado de gente. Por lo demás, todo anda manga por hombro. Necesito una vida nueva. [poll id=»3″]

Al filo de la nada

Se agolpan los actos en esta semana interminable,  preludio fe un mes más largo todavía,  más zafio y ramplón. Viendo desfilar ante mí mis sueños en cortejos fúnebres con todos los ornatos al uso,  conservando una traza de esperanza de ti que se revela en rostros desconocidos,  familiares y cálidos. Tarde, infinitamene tarde,  infinitamente cobarde.

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Ahora sí. El día, que prometía ser normal, sigue la tónica general de mis días. Yo no tengo remedio, y no sé dónde voy a llegar. Sin esperanza. Será que nadie está contento con lo que tiene, como decía el principito. Quizá el año que viene algo vaya mejor. Y eso que cualquiera envidiaría lo…

47,99

Cansado, Tan cansado que no tengo motivos para ti. Tdo pierde sentido cuando tu único objetivo es llegar a mañana. Y, aún así, pese a estar desfondado, desmotivado y con todos los sensores descalibrados, aún sigo dando el callo, dando la cara, moviendo la mano muerta para torcer el futuro. No sé si hay dos…

Pasando pantallas

Siendo niño asistí a la llegada de la primera (al menos eso creo) máquina de marcianitos a segorbe, que llegó al bar Valencia, era el Space Invaders y la partida costaba 25 ptas. desde ese momento, entre mi generación apareció el concepto, entre otros, de pasarse la pantalla, de pasar de nivel. Ahí se me…

Nada cambia

Llueve. Mola. Leo a Azaña. No mola. Añoro todo. Odio lo que tengo. No lo valoro. Sigo perdido. Olvido los poemas que atraviesan mi cabeza en la duermevela de mis noches sin ti. Tendré que acostarme con un lápiz.

Leer duele

Además, al leer, uno se da cuenta de que no es especial, de que a alguien le ha ocurrido, en mayor medida (siempre en mayor) lo que a ti. Que no hay nada nuevo bajo el sol. Que cuanto más convencidos, más equivocados están. Sólo dudan los que pueden llegar, los que no lo hacen…

De ti depende

Deseando perderme en el anonimato, volver a creer en tus caderas y en tus mañanas de desayunos en la cama. Dejar de abominar el ser humano, que a cada encuentro refuerza mis tesis de que hay muchos hijos de puta disfrazados de piel de cordero, chaqueta o escaño. Un poco de perderme contigo y examinarme,…

Debería llover siempre

Y yo poder contemplar mis montañas y mis calles. Aunque hoy me tengo que conformar con esto. No hay más.