«Y entonces le habló…

en

…de una muchacha de belleza y lealtad incomparables. Deberías agradecerme que le matara antes de que descubriese como sois»

Se acaba una semana de órdago, ahora quedan dos flecos sueltos para mañana. Y un cansancio infinito en el alma que no sé cómo sacarme de encima.

Uno no puede dejar de hacerse preguntas en la vida. Son demasiados sueños rotos, demasiadas decisiones, demasiados compromisos, demasiadas heridas. Una mochila cargada y bien cargada, y un tren que se va, que se fue hace ya tiempo y que su solo recuerdo ya es suficiente para arrinconarte y darte una paliza monumental.

Los días son grises, pero no creo que eso deba ser malo. Quizá sea lo mejor: una vida aburrida, en cierto modo cómoda, sin sueños ni esperanzas. Sólo pelear contra lo que viniere, que ya está bien.

Necesito confesión, catarsis. Necesito volcar lo que llevo en el alma para soltar algo de lastre.

Por lo pronto he vuelto a empezar a escribir.

Plural: 4 Comentarios Añadir valoración

  1. Rafa dice:

    Por cierto, lo de escribir cuesta. Hoy no va esto nada bien.

  2. Roser dice:

    Ahhh…el debe ser…ese es el que lastra la mochila…ese es el que se impone sobre todo lo demás. El debe ser es necesario, pero…..solo un poco, ese poco que nos ayuda a mantener el equilibrio, a vivir en el día gris.

  3. Rafa dice:

    Hola, y bienvenida. Gracias por pasarte por aquí. Todo pesa siempre, unos días más que otros. A veces uno tiene que buscarse válvulas de escape para poder seguir levantándose las mañanas y plantarle cara al mundo.

    Pero seguimos peleando. a veces más, a veces menos. Hay que pelear.

    Nos vemos. Y gracias de nuevo.

  4. Roser dice:

    Un placer leerte.
    Plantarle cara al mundo suena fuerte….pero si, hay que pelear, siempre.

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