A veces, en alguna cena de verano, rodeado de amigos y de fiesta y alegría, no puedes dejar de mirarla. No puedes dejar de ver sus manos, sus anillos y pulseras. De oír su risa y de ver su cara y su pelo que se mueve como una gasa, mecida por el viento. Miras sus…
Categoría: poesía
Ayer te vi
Ayer te vi. Tenías un gato llamado gato y escondías tu perfume en el buzón. Anduve por tu mundo, desayunamos frente a un escaparate, me perdí en las revueltas de tu caos. Desperté con miedo; no estabas allí, pero temí entrar en tu laberinto, morir allí de inanición, de sed, de desamor. No sé si…
Ojalá leyeras a mi lado
Ayer te vi, o creí verte en todas las mujeres que me rodeaban. Cómo no llenarte entonces de besos. Cómo no echarse sobre ti y abrazarte. Cómo no verte respirar y dormir y leer y reír y soñar. Cómo no amarte. Pero puede que en realidad no te viera. No fueras tú. Simplemente quise ver…
Las últimas boqueadas
Parece mentira cómo este viernes se ha ido desmoronando paulatinamente. De cómo las trazadas empezaron a torcerse anoche y, con el rumbo cambiado, la aurora de rosáceos dedos nos vino a despertar. Pero ya era tarde. Sigo leyendo «Un mundo feliz», a instancias de Sandra. Debe de ser la tercera o cuarta vez que me…
Tengo un plan
Tengo un plan para acariciarte el corazón. Sé que es un plan inútil, baldío, fútil… pero no tengo ya otro cartucho. Mi plan no es nada elaborado: abrir mi corazón y caminar hacia tus líneas, detener las balas con mi pecho y esperar a que no acierten. Ya sé que no es un buen plan,…
Hasta las trancas
Algún día me sentaré y escribiré mi libro: Ella estaba enamorada hasta las trancas. Al menos eso le habían dicho sus amigos en aquella cena, aunque se negara a admitirlo. Tenían razón: estaba poniendo demasiado corazón en todo lo que hacía por él: el hotel del fin de semana, el regalo, el cine… Lo había…
Hablemos
Hablemos de esa dirección tuya que no tuve, del número de teléfono que perdí, del beso que no me diste, de la mañana que no desperté a tu lado…
A veces se enciende una luz
A veces se enciende una luz. Otras veces se apaga. Hay caídas estrepitosas, con ruido de cacharros y porcelana, o hundimientos sordos, silentes, con un suspiro. Empiezo a recoger los restos del naufragio, esparcidos por la arena. Hay momentos en los que la realidad te impone retiradas, abandonos. En que el dolor ya anestesia, y…
Historia sin moraleja
Cuando la conoció se enamoró de su alegría pero pensó: «esas chicas no se fijan en tipos como yo». Tenía razón. Pasó el tiempo, volvieron a cruzarse sus caminos como paseantes ebrios. Él recordó su alegría, anheló formar parte de su vida minuciosa, recreada cada noche. Pero pensó: «esas chicas no se fijan en tipos…