Mi yo cabrón

Tengo un monstruo grande en el armario. Un cabrón con pintas que, cuando sale, arrasa con todo. El Señor Lobo, un alguien sin escrúpulos que, cuando todo parece perdido, cuando no sé qué hacer, sale con un revólver y asesina a mujeres y niños sin pestañear, sin dudarlo un ápice. Es el primo poco recomendable…

Trueque

Allí, al fondo, está el olvido. Allí, al fondo, está la muerte. La miras, te mira, los dos en el fondo, la muerte, el olvido, tú. Yo. Allí, al fondo, está el olvido, la muerte, el dolor. Los recuerdos te abandonan, corren por los cortes de tus venas. Allí, al fondo, caes y caes hacia…

Tenía razón

Simplemente me hacían falta los últimos días para tener la certeza absoluta de que mi cabeza no se equivocaba. Nunca me equivoco, es mi maldición. Nos vemos pronto.

Nadie sabe nada

1472 01:53:10,432 –> 01:53:11,891Te odio. 1473 01:53:21,068 –> 01:53:22,348Te odio. 1474 01:53:31,202 –> 01:53:32,780Tenías razón, Memo. 1475 01:53:34,330 –> 01:53:36,122Nos habíamos conocido antes. El mejor (1984)

Hilo de seda

En el anverso de mi corazón llevo las ciudades que vivimos; las tardes de verano frente al mar y los inviernos con la nieve en la ventana. Llevo en esa parte las carreras por Madrid cogidos de la mano, tus letras en mi espalda, tu risa en mis oídos y esa manera que tienes de…

Himno de salvación (Salvation Anthem)

Esto no es un poema. Nunca quiso serlo, pero hoy nace porque era necesario. Esto no es un poema ni un himno. No es una confesión ni una renuncia; no es un acto de fe ni un salto al vacío. Son sólo palabras. Palabras que han trepado por mis venas, por mi lengua, por mi…

Recuerda

Siempre he dicho que este blog era un diario. Así que te mando un mensaje a tu yo del futuro, para que nunca olvides esto. Y, si lo olvidas, para hacer que la conciencia te atormente cuando lo leas si no has hecho nada. Recuerda tus errores. Recuerda tu cobardía. Recuerda el dolor que has…

Vuelvo al inicio

Hoy he cerrado mi blog bastardo. Me quedo sólo con éste. Ésta es una entrada sin corazón. Simplemente para constatar y consignar que hoy mi corazón está muerto. En realidad, la fecha de defunción fue el jueves 13 por la noche, mirando al cielo. Quizá debiera morir. Era su hora. Lo dijo la cabeza. Volveremos.

Guerra y paz

Cuánta guerra a tu espalda y yo sin poder firmar la paz contigo porque no llegué a verte. Cuántas heridas, cuántas cicatrices que no pude curar, besar cerrar mientras acariciaba tu espalda. Cuánta música en dos orillas, cuántos besos que no damos, cafés que no nos despiertan; cuántos amaneceres con el sol sobre el agua…