Hoy, por fin, llueve. Esta maldita ciudad se derrama por calles y tejados, con un plomizo gris cielo sobre las cabezas. Hoy llueve sin ti a mi lado. Y no soporto los semáforos ni los telégrafos ni los escaparates ni los paraguas anegados ni las aceras resplandecientes. Porque a la lluvia le faltas tú. Añoro…
Autor: mada
Lluvia en soledad
Hoy, por fin, llueve. Esta maldita ciudad se derrama por calles y tejados, con un plomizo gris cielo sobre las cabezas. Hoy llueve sin ti a mi lado. Y no soporto los semáforos ni los telégrafos ni los escaparates ni los paraguas anegados ni las aceras resplandecientes. Porque a la lluvia le faltas tú. Añoro…
De los errores insoportables
Hoy no hay manera de escribir nada.
Renacimiento
Hace un par o dos de meses creé una carpeta en mi ordenador, y le puse de nombre «renacimiento». Era estrictamente profesional, y comencé a almacenar tareas y documentos para un resurgir profesional, un nuevo reto que me planteaba para demostrar que algo quedaba en mí. Y ese reto profesional implicaba también un reto personal….
De los errores insoportables
Hoy no hay manera de escribir nada.
Renacimiento
Hace un par o dos de meses creé una carpeta en mi ordenador, y le puse de nombre «renacimiento». Era estrictamente profesional, y comencé a almacenar tareas y documentos para un resurgir profesional, un nuevo reto que me planteaba para demostrar que algo quedaba en mí. Y ese reto profesional implicaba también un reto personal….
Te debo un poema
Te debo un poema, casi por accidente del destino, y aquí va. Para que despiertes en tu mañana, tras la resaca y el cansancio y las telarañas del sueño y la paz que deja la tormenta cuando pasa. Te debo un poema que construya un poemario de adioses, una biblioteca de despedidas y un cementerio…
Te debo un poema
Te debo un poema, casi por accidente del destino, y aquí va. Para que despiertes en tu mañana, tras la resaca y el cansancio y las telarañas del sueño y la paz que deja la tormenta cuando pasa. Te debo un poema que construya un poemario de adioses, una biblioteca de despedidas y un cementerio…
Hoy no
Llamaron a la puerta y abrí sin mirar, pensando que eras tú. Se coló la tristeza y se sentó en mi sillón, durmió en mi cama y se comió mis yogures. Te espero en mi puerta, por ver si me ayudas a echarla de mi casa, de mi vida, de mi corazón.
Hoy no
Llamaron a la puerta y abrí sin mirar, pensando que eras tú. Se coló la tristeza y se sentó en mi sillón, durmió en mi cama y se comió mis yogures. Te espero en mi puerta, por ver si me ayudas a echarla de mi casa, de mi vida, de mi corazón.