Fin de semana de perros en los que se materializan las peores decepciones, ya presentidas de antemano.
Es lo que tiene haber comido pan de muchos hornos y aceptar con resignación que si las cosas pueden ir mal irán. Sigo en mi línea derrotista y personal que no interesa a nadie. Pero hoy no puedo escribir más.
Hasta mañana.