Cerrado por derribo II
Almacenado en sin puta categoría el 23 de Marzo de 2006 por madaEste notario firma lo que escribo, A este ruido, tan huérfano de padre
Esta campana muda en el campanario, Este cambio de acera de tus caderas, Esta casita de muñecas de alcana, No abuses de mi inspiración,
Esta lágrima de hombre de las cavernas, Esta guitarra cínica y dolorida, Este Land Rover aparcado en tu puerta, No abuses de mi inspiración,
(Introducción)
Este adiós, no maquilla un “hasta luego”,
este nunca, no esconde un “ojalá”,
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás.
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas, son las de después.
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir
este pez ya no muere por tu boca
este loco se va con otra loca
estos ojos no lloran más por ti.
Esta sala de espera sin esperanza,
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza,
esta empresa de mudanzas,
con los muebles del amor.
esta mitad partida por la mitad,
estos besos de Judas, este calvario,
este look de presidiario,
esta cura de humildad.
estas ganas de nada, menos de ti,
este arrabal sin grillos en primavera,
ni espaldas con cremallera,
ni anillos de presumir.
este racimo de pétalos de sal,
este huracán sin ojo que lo gobierne,
este jueves, este viernes,
y el miércoles que vendrá.
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir “condios” a los dos
nos sobran los motivos.Este museo de arcángeles disecados,
este perro andaluz sin domesticar,
este trono de príncipe destronado,
esta espina de pescado,
esta ruina de Don Juan.
esta horma del zapato de barbazul,
que poco rato dura la vida eterna,
por el túnel de tus piernas,
entre Córdoba y Maipú.
con su terco knock knockin’ on heaven’s door,
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas
a pañuelo de estación.
la rueca de Penélope en el Luna Park,
estos dedos que sueñan que te desnudan,
esta caracola viuda
sin la pianola del mar.
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir “condios” a los dos
nos sobran los motivos.