Revisión

Ahora mismo no vivo de verdad. El arqueo realizado ayer no arrojaba buenas cifras. En la columna de haberes el blanco resplandece por doquier, en la de debe hay un rimero de apuntes que inclinan la balanza peligrosamente.

Toda la razón, cualquier análisis despojado de la pasión y basado en los hechos apunta a una única decisión, a una única medida correctora de todo esto. Todos los análisis, que no han sido pocos ni de una única persona, dicen lo mismo. Una situación plagada de egoísmo, de traiciones, de malas personas y necios que no ven más allá de sus zapatos, empeñados en hundir el barco por no ser capitán pero incapaces de gobernar ni una balsa.

Por tanto, esta empresa, esta aventura equinoccial sólo la aguanta la pasión, la fe, el corazón o los amigos. Y ayer, al revisar la bodega y las provisiones, me di cuenta de que estamos a cero de todo lo que nos sustenta.

A modo de poema para una mujer

Ayer te encontré, y no te conozco.
Encontré tus pezones
cuando seguí el rastro de hormigas
que llevaba de mi cicatriz a tu pelo.
Te vi y te encontré,
te seguí por el camino de baldosas amarillas.

No sé si nos presentaron,
si ellas hablaban de ti o de otra,
pero anduve buscándote en noches como ésta.

Al encontrarte
vino a mi mente las palabras de Luis:
Bailar con esa chica es peligroso“.
Porque tú eres una mujer para hombres valientes
o espantapájaros sin corazón.

Y yo
que siempre fui
un león sin valor,
un hombre sin el coraje para decirle a una mujer
que buscaba el hueco de sus besos y sus brazos,
yo
que por miedo a matar
moría por cada rostro que me decía algo con su mirada,
yo
nunca te llamé,
nunca dije que te amaba,
nunca dije que quería tu vida
y tu pelo y tu risa
y tus libros y tu sofá.
Cosas que nos pasan a los cobardes.
Porque eras lo que quería
tuve miedo de no estar a tu altura.
Porque eras lo que quería tuve miedo.

Ahora tengo pesadillas,
con las noches pobladas de lágrimas desconsoladas
como nunca he llorado
(y las ganas de llorar
no se van con la aurora de rosáceos dedos).
De malvados y malvadas
que me esconden la paz,
pesadillas
donde añoro
ecuaciones y café,
de no sentir ya
que aún queda esperanza
de dormir a tu lado.

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Con ganas de quererte

Con ganas de quererte.
Pero no me salen,
o no las tengo,
o se ha gastado
la piedra de mi mechero
y mis chispas
no relumbran como antes.

Hago lo imposible por quererte:
leo libros, oigo a los clásicos,
remuevo los escombros de mi vida
a ver si encuentro tus señas
o tus cartas
o tus bragas.
Pero nada.
Nunca te encuentro.
Y hago lo imposible, créeme,
hago lo imposible por buscarte.

A estas alturas
no sé quién eres,
cuál es tu rostro
o tus manos
o tu risa.
Cansado de buscarlas,
cansado de ver pasar a mi lado
mariposas imposibles,
corazones de cartón,
ídolos de barro
y mujeres de pacotilla,
empiezo a perder la esperanza
de encontrarte,
de saber quién eres,
de tanto que te escondes
entre rostros cotidianos.
Pero quizá estás ahí
y no te veo.
Quizás.

Empiezo a barajar la posibilidad
de que haya cambiado,
de que no oyera tu no
tan cristalino,
que yo me haya ido de este mundo
y te busque en vano, en donde no estás.
Que no te das cuenta
de que necesito salvación,
consuelo, carena.
Necesito paz
para que broten las palabras.
Necesito tu espalda
y tu voz
y tu pelo
para poder dormir
sin la pistola bajo la almohada.

¿Y si nos vamos
con la botella de whisky y la música a otra parte
y contamos al tacto las cicatrices,
leemos a ciegas las líneas de las manos?

Tormenta

O mejor decir tormento. Me pillo vacaciones del blog. Nos vemos para el 15 de septiembre. Ahora mismo los perros ladran y creo que hay indios afuera.

The Searchers 5

Qué distinto es mi dolor a tu “te echaré de menos”

Leer a Feynman es muy peligroso. Más que nada porque te enseña que en la vida tienes que hacer lo correcto, no lo que esperan de ti. Sólo así se podrá dormir por la noche. Hacía lo que creía, creía en lo que hacía. Aprendió a ser él mismo. Además, contaba con la ventaja de ser un genio. Pero, dejando a un lado lo de ser un genio, encuentro demasiadas similitudes. Encuentro que habrá que mandarlo todo al carajo y brillar. Tengo otras cosas, más importantes, que hacer. Pero ahora estoy aquí, me tocará dejar mi impronta, me tocará mostraros lo que no os gusta. Tendré que mostraros la verdad, la puta verdad. Y, parafraseando a los clásicos, “o tengo toda la razón o es que estoy loco”.

Lo tuyo y lo mío lo dejamos para otra ocasión. Más que nada, porque ni bordas pañuelos ni mueres por mí.

Ya no cierro los bares, ni hago tantos excesos.
Cada vez son más tristes las canciones de amor.
Ni tú bordas pañuelos, ni yo rompo contratos.
Ni yo mato por celos, ni tú mueres por mí.
antes de que me quieras como se quiere a un gato,
me largo con cualquiera que se parezca a ti.

CINEMAGRAPH EROTISMO (13)p

60 razones

Demasiadas ya. Todas y cada una de ellas ya justifican, por sí solas, la decisión. En cierta manera el posponer lo inevitable, caminar en callejones sin salida sin saber cuándo vas a dar la vuelta. Quizá mañana sea tarde, quizá mañana el abismo sea infranqueable, la distancia insalvable, las heridas mortales.

No digo que no me equivocara, pero hay traiciones, hay decepciones que destrozan todo. Por mi parte, lo intenté demasiado, pero hay guerras que no valen la pena. Hay maldiciones que no cambian nunca, hay guerras que se pueden empezar desde la derrota, que se pueden vencer desde el infierno. Cuestión de sistemas de referencia, de número de hijos de puta por metro cuadrado.

No huyas como el cobarde que eres. Ofréceme dinero. Y también poder. Ofréceme cuanto te pida.

A partir del minuto 96.